Apuntes de los partidos de izquierda en Colombia y la destitución de Petro

Esta publicación era realmente un comentario en respuesta a una publicación en Facebook que reconoce como «Excelente artículo» el publicado en las2orillas (ignoremos el medio, bien con el, fijémonos puntualmente en el artículo) bajo el título de «El lento pero seguro suicidio del Polo» (Agradecimientos a la persona que lo compartió, pues me permitió generar esta reflexión que advierto, también debe ser probablemente subjetiva, por lo cuál es una perspectiva en construcción que puede cambiar con sus aportes u otras lecturas).

El artículo es una aseveración interesante, pero a mi parecer, innecesaria.

Cuando se milita en alguna organización política es usual hallar discrepancias producto del debate, y en estos casos, muchas veces el resultado es que la decisión de participación en determinados eventos o acciones se tomará individualmente, dentro del reconocimiento como sujeto político que confluye en una organización dónde se reconoce y respeta la diferencia (en este caso, participa quién quiera, pero no se participa como partido).

Desde mi perspectiva, el Polo surgió como punto de encuentro y suma de fuerzas de organizaciones de izquierda, sin embargo, esta fuerza fue perdiéndose con el tiempo, y recibió sus más duros golpes con los errores de militantes (el más evidente, y quizás el más descarado, el carrusel de la contratación y el reguero de robos de dineros públicos que se dieron con la alcaldía de Samuel Moreno). Más que errores, a mi modo de ver, es el uso y abuso de confianza de personajes como Moreno, que técnicamente se infiltraron en el único partido de izquierda (y esta es una gran desventaja de crear un único partido de oposición).

Creo que el Polo es prudente al tomar estas decisiones, aunque demuestre un poco de falta de «conciencia de clase». Considero que ha tenido muchos obstáculos y se ha enfrentado a duros titanes de la derecha y la extrema derecha en Colombia, y es mejor que peque por prudente que por populista o por apasionamiento. No creo deba restarsele valor, no por nada dos senadores de la república son actualmente reconocidos como «los mejores del Congreso» (Uno de ellos Robledo, a quién también admiro pues posee una formación política muy fuerte y un compromiso innegable, ha dado los mejores debates del Congreso «enfrentándose» a todos).

Por otra parte, apoyo sinceramente a Petro, y en este punto estoy seguro que el acto del Procurador General de la Nación Alejando Ordoñez responde a sus intereses (políticos, económicos y religiosos), lo cual es absolutamente reprochable e injustificable, y es claro que, aunque Colombia tiene ahí un vacío jurídico, se están violando los derechos de Petro, desconociendo los pactos internacionales y violando la máxima de la democracia de la elección popular (al respecto se han pronunciado numerosos expertos no solo en Colombia, que lejos del amarillismo de la noticia han estudiado el problema con más objetividad en términos de la legalidad. No he recopilado estas fuentes, pero quizás luego actualice esta publicación con algunas de ellas).

También creo que hay más oportunidades ahora para la izquierda en Colombia (¡y por tanto para el pueblo!), con organizaciones divergentes en ella (En términos de partidos políticos: Polo y Progresista, y surgiendo otros más).

Considero en conclusión que lo que aquí ocurre es que el Polo está más apaleado, pero responde a una izquierda más extrema, más fiel, más segura de su postura, mientras que el Progresista es más consciente de la realidad y sabe que el cambio hacia las grandes transformaciones sociales y económicas debe hacerse transicionalmente (algunos, con justa causa, los califican de «centro-izquierda»), es más astuto políticamente y consciente de la necesidad de tener el apoyo del pueblo, por lo que es más propagandístico (no mediático, este poder es absoluto de la derecha actualmente).

Alejándonos de partidos, aquí la cuestión es otra, se trata más las graves consecuencias del poder legal pero subjetivo que posee el procurador, de sus arbitrarias decisiones, de las violaciones a la democracia y de la defensa de las apuestas ambiciosas (socialmente) del Alcalde Petro en materia de: salud, educación, medio ambiente, software libre, vida (humana «y» animal), derechos, población vulnerable y «minorías» (conjunto de minorías son mayorías) y por supuesto, su premisa, progreso con el pueblo, que como cualquier acto transformador, tiene sus dificultades y a veces sus errores.

Este es el primer artículo de un tema político (tan directamente) que hago. Espero contar con sus opiniones y aportes, y por supuesto, su compresión para un sano debate. Agradezco la persona que mi llevó a desarrollarlo (quizás si quiere, luego pueda hacerle referencia).

 

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